Quizás alguna vez te hayas preguntado qué son las llamadas “dietas disociadas”. Aquí en este sitio hablaremos sobre ellas y veremos qué efectos pueden tener sobre nuestra salud.
Todos sabemos que el adelgazamiento y la pérdida de peso son cuestiones casi matemáticas: si ingerimos menos cantidad de calorías por día y quemamos más calorías de las que ingerimos a través del ejercicio físico, perdemos peso. Pero… ¿qué dietas son las más efectivas? ¿A todos nos funcionan de igual forma las mismas dietas? La respuesta es “no”.
Cada persona tiene necesidades diferentes. No deberá enfrentar la misma dieta o el mismo plan de alimentación, por ejemplo, una persona joven con 5 kilos de más que una persona mayor con obesidad e hipertensión. Estas personas deberán recurrir a planes de alimentación diferentes y adaptados a sus necesidades.
Sin embargo, hay dietas que son bastante generales y que pueden aplicarse en determinadas situaciones. Las dietas disociadas son, sin dudas, las más elegidas.
Nos referimos a aquellas dietas que no se basan en la cantidad de alimentos a ingerir, sino básicamente en la combinación de alimentos que debemos consumir para bajar de peso.
En general, las dietas disociadas poseen efectos rápidos y están destinadas a personas que deben o quieren bajar de peso rápidamente por diferentes motivos:
* Deportistas que deben mantenerse en peso por cuestiones de “categorías” (boxeadores, atletas, etcétera)
* Profesionales como modelos, bailarinas, artistas, etcétera, que deben mantenerse en peso por cuestiones sociales o de vestuario.
* El común de la gente, por razones estéticas: se acerca el verano, se casa, tiene una fiesta, etcétera.
Hay que tener en cuenta que este tipo de dietas preestablecidas – es decir, no personalizadas – pueden tener un efecto positivo pero también pueden fracasar. ¿Por qué esto es así?
Básicamente, porque las personas somos diferentes y tenemos diferentes formas de vida. La dieta puede ser la misma, pero el sujeto que la realiza cambia y con él los hábitos, la manera de enfrentar los desafíos, la fuerza de voluntad, la forma de asumir compromisos, etcétera.
Cuando una dieta baja en calorías constante – es decir, para realizar en un largo plazo – no tiene efectos positivos porque la persona no tiene la constancia suficiente, las dietas disociadas pueden ser una buena alternativa porque muestran efectos rápidos y dejan menos margen para errores o tentaciones.
Es muy común que muchas personas se dejen llevar por el entusiasmo inicial de una dieta y por la esperanza de bajar rápidamente de peso, pero que ese entusiasmo sea superficial y no constante. Este compromiso efímero hace que los resultados se vislumbren al inicio de la dieta, pero que luego la constancia se esfume y los resultados comiencen a desaparecer.
Por eso, es importante que la implementación de una dieta vaya acompañada de un cambio de mentalidad. No alcanza con querer bajar de peso o adelgazar: hay que querer mantener ese resultado para no tener que atravesar el mismo problema una y otra vez.
¡Inténtalo!
